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Sobrevivientes

AIDA L. BABILONIA

Aida Luz Babilonia Pérez, hija de Arecibo, la Villa del
Capitán Correa y la menor de ocho hermanos. De una familia cuyos valores se fundamentan en una profunda vida espiritual, donde sus padres, Regino Babilonia (fallecido hace año y medio) y su madre, Marina Pérez, fueron la base de esos valores espirituales y morales. Madre de los hijos: Aida Nicolle y Daniel Alejandro y abuela recientemente de Emmanuelle Alejandro, quien le ha traído grandes alegrías y renovados deseos de vivir. A través de su sonrisa contagia alegría, entusiasmo y esperanza a todos aquellos que le rodean. Campeona de muchas batallas, quien ha sabido combatir con gran estoicismo su lucha contra el cáncer. Sirve de ejemplo para todas aquellas mujeres, que como ella, se enfrentan a esta terrible enfermedad que amenaza a las futuras generaciones. Su voluntad férrea y su lucha por vivir rodeada de sus seres queridos, la solidaridad de su familia y el apoyo incondicional de su equipo médico que con tanto amor le atendieron unido a su fe inquebrantable en Dios, la han llevado a recobrar su salud y servir de inspiración a otras que como ella han enfrentado esta difícil condición. Digna de admiración por su tenacidad, valor y solidaridad con los demás.

CARMINA DÍAZ

Fue totalmente inesperado el diagnóstico que recibí: “Invasive ductal carcinoma, grade III” de 0.9cmm. Por 15 años me he estado chequeando rutinariamente con mi cirujano, pero un día, esa micro calcificación cambió y decidí por la cirugía. Durante mis chequeos anuales nunca pensé que podría ser diagnosticada con cáncer de seno pues ninguna de las mujeres de mi familia lo han padecido. Cuando recibí el diagnóstico pensé: “Esto no me puede estar pasando a mí” y ahí entré en un mundo totalmente desconocido. Cuando empiezo a comunicarle a mi familia y a mis amistades mi caso, me doy cuenta de la cantidad de mujeres que han padecido de esta enfermedad. Especialmente una amiga, Frances Vincent, que fue la que me ayudó, me sacó
de dudas, me orientó; a la que llamaba cuando me sentía un poco desesperada y perdida. Tuve momentos de ansiedad y desvelos por la noches pero allí encontraba fortaleza con mi esposo, y tuve días de amanecer triste y llorando y allí tenía a mi mamá y a mi hija que me consolaban. Pero las oraciones y la fe son más fuertes que nada. Prueba tras prueba y estudio
tras estudio, todo negativo. Siempre me mantuve positiva y así fue, después de una revisión patológica, la micro calcificación resulta ser Grado II y no requería quimioterapia. Ahora estoy con mis radiaciones y más positiva que nunca, pero consciente de que las oraciones son necesarias y que los milagros existen.

ZORAIDA FAJARDO HEYLIGER

Un día de mayo me palpé una pequeña protuberancia
en el seno derecho. Al hacerme la mamografía y sonomamografía de rigor, los resultados arrojaron que debía someterme a una biopsia, pues las placas
mostraban unas células preocupantes.

En la biopsia se develó la existencia de un pequeño carcinoma ductal invasivo en el seno derecho. Desde ese momento, Dios me proveyó de la suficiente fortaleza como para afrontar todas las experiencias clínicas a las que sería sometida: mastectomía parcial, limpieza de bordes, quimioterapia, mastectomía bilateral y reconstrucción.

Ha sido una ardua lección de la que - gracias a la ayuda divina y al excelente equipo médico al igual que a mi afán por combatir con todas mis fuerzas y de la mejor manera posible esta malignidad- he salido airosa, más fuerte, triunfante…siempre con Dios y la Ciencia por delante.

SILVIA MORELL DE FREYRE

En agosto del 2005 me sometí a exámenes de mamografía y sonografía rutinarios, a pesar de que hacía once meses me había realizado esos exámenes
con resultados negativos. Recogí los exámenes con la premonición de que algo malo me estaba ocurriendo, y así fue. Los exámenes de mamografía y sonografía detectaron un nódulo maligno en la axila izquierda, pero sin identificar un tumor en el seno. Luego de 16 exámenes radiológicos, incluyendo MRIs, CTs y PET-CTs confirmaron el diagnóstico del nódulo maligno, pero sin detectar rastro alguno del tumor principal. Mis oncólogos en Puerto Rico y los oncólogos de Cleveland Clinic recomendaron que me hiciera una mastectomía total del seno izquierdo y de los nódulos del brazo.
Las biopsias del seno resultaron negativas y de los 21 nódulos que me extrajeron solo uno resultó maligno, el mismo que se había detectado en las mamografías y sonografías en Puerto Rico. Luego de la operación me sometí a un tratamiento de quimioterapia y gracias a Dios hoy me siento curada, luego de que todas las pruebas radiológicas y exámenes de sangre han resultado negativas. Mi experiencia demuestra la efectividad de la prevención y la detección temprana de esta enfermedad, así como la necesidad de actuar
rápida y radicalmente en el proceso de curación.

CAROL AGOSTO

Cuando apenas cumplía mis 31 años, para el 2002 fui
diagnosticada con cáncer mamario categoría 3. Mi tratamiento fue muy duro y fuerte por un período de tres años donde recibí quimioterapia y radioterapia. Posteriormente se me realizó una mastectomía.
Para el 2003, la ola criminal llegó a mi familia donde me arrebató las vidas de mi padre y de mi único hermano, lo cual fue un duro golpe. Pero aún así, nunca perdí la fe ni el deseo de seguir viviendo, ya que Dios me dio una familia ejemplar, la cual amo y este es mi motivo para seguir luchando. Para el 2005, y una vez recuperada totalmente, y luego de consultar con mis médicos, me sometí a la reconstrucción. Estoy muy satisfecha de haber tomado esa decisión. Este año
tengo muchas razones para celebrar, ya que llevo cinco (5) años de sobrevivencia. Celebro la graduación de quinto grado de mi hijo Kevin, la graduación de mi hija Stephanie, quien se gradúa de escuela superior con
altos honores y mis 20 años de un feliz matrimonio. Gracias a mi esposo Heriberto, familiares y amigos por su apoyo incondicional. Agradezco a mis doctores y al excelente equipo de trabajo que junto a la mano de Dios me han devuelto la esperanza y confianza de vivir un futuro libre de cáncer y poder servir de apoyo a otros pacientes que padecen de esta enfermedad.

BRISEIDA MUÑOZ

En este mes en que celebramos el Día Internacional de la Mujer, yo celebro la vida ya que se cumple un año del momento en que me diagnosticaron cáncer del seno. Fue un momento de mucha confusión y sentimientos encontrados. Como médico, conocía cual era mi situación, pero como mujer y jefa de familia no sabía como afrontaría la situación. Como persona creyente en la fe cristiana pude ver como las cosas se acomodaban
frente a mis ojos. Mientras yo me debilitaba, mis seres queridos se fortalecían. Supieron formar un equipo dirigido por un ángel llamado Milagros. En ese momento conocí al Dr. Báez, quien junto a su equipo de
trabajo tomaron las decisiones médicas. Hoy celebro la vida, puedo decir que ésta enfermedad me dejó muchas cosas positivas; como saber cuanto me quiere mi familia y quienes son los verdaderos amigos.

Hoy, un año después y gracias a este proceso tengo una visión más clara de lo que sería llevar una vida plena. No deseo retomar mi vida, deseo vivir una nueva vida.

DIANA MORALES

En enero de 2005 comencé a sentir un dolor en el seno
izquierdo. Como iba al gimnasio pensé que me había lastimado un músculo. El dolor continuó y un día mientras me bañaba sentí un bulto donde tenía el dolor. Sentí el frío que provoca el temor y mi preocupación fue tal que decidí ir al médico. Le doy gracias a Dios que ese temor en vez de paralizarme me hizo reaccionar.

Cuando me dieron la noticia. Recuerdo que mi hijo mayor estaba conmigo y vi como le corrieron dos lágrimas que me partieron el corazón. Sin embargo, el doctor fue tan sutil y humano al darme la noticia que el temor tan grande que sentí en aquel momento, curiosamente disminuyó, inspirándome mucha esperanza. La noticia sin duda fue fuerte, sobre todo cuando me explicaron como sería el tratamiento. Cuando me dijeron que el pelo se me iba a caer y ante el temor de perder el seno, sentí mucha frustración. El pelo se me cayó, pero hoy sé que soy mucho más que mi pelo, que lo que soy está muy dentro de mí.

El camino ha sido duro y angustioso pero también me han sucedido cosas maravillosas. Todas las demostraciones de amor y solidaridad que he recibido, conocer personas realmente especiales y el saber que soy mucho más fuerte de lo que pensé, son algunas de ellas. Se que el tratamiento fue necesario para mi recuperación, pero fue fundamental el apoyo que recibí. Vivo agradecida de Dios principalmente y de mi doctor, que es mucho más que un médico, es un ángel. Agradezco también a mis amigos que cuando más los necesité me dieron todo tipo de ayuda.

Finalmente, agradezco a mi extraordinaria familia que con su amor y apoyo nunca me dejaron caer. A todas las que están pasando por esta experiencia les puedo asegurar que somos más fuertes de lo que creemos. Que es muy importante realizarse una mamografía y saber hacerse el auto examen ya que la detección temprana es la clave.

Aunque lloré y aún lloro con frecuencia, también puedo sonreír y ambas cosas son buenas para mí. Sobre todo, cada día celebro la vida. Disfruto de un amanecer y el abrazo de un ser querido como nunca
antes.

GLORIA NEGRÓN

 

Nació en Bayamón, Puerto Rico, el 14 de octubre de 1958, la mayor de seis hijos, siendo sus padres Don Gumersindo Negrón y Doña Milagros Acosta quienes han sido su mejor ejemplo de amor. Desde muy temprana edad comenzó a trabajar para ayudar a sus padres.

Fue en 1981 cuando conoció a su principe azul, Eric Aponte con quien procreó dos hijos Sherlie Ann, hoy de
24 años y Eric Gabriel de 19. Habiendo cumplido el 13 de febrero 25 años de unión con sus altas y bajas como toda familia.

En 1995, luego de trabajar en varios lugares, tiene la oportunidad de formar parte de una nueva familia laboral comenzando como recepcionista y hoy, como resultado de mucho esfuerzo y dedicación, se desempeña como administradora del Bufete Goble &
Guzmán.

En 1999 se confronta con una dura prueba, al ser diagnosticada con cáncer. Su fe en Dios, perseverancia y deseos de superación, junto a su familia , amigos y un gran equipo de médicos, la mantuvieron firme en los
momentos más dificiles del tratamiento. Hoy cuenta con un nuevo amigo, un ser humano excepcional y gran profesional, el Dr. Luis Báez, quien bajo su cuidado, la mantiene al día en su tratamiento. Como resultado de esa experiencia su vida ha cambiado en muchos aspectos, y da gracias a Dios por cada nuevo amanecer al igual que por concederle una nueva oportunidad de
vida. La vida le ha enseñado que no importa los obstáculos que encuentre en el camino lo importante es tener fe en Dios, gozar de una hermosa familia y buenos amigos con quienes contar.

MILAGROS DE JESÚS SANTIAGO

En mayo de 2004, con apenas 31 años, comenzó el
mayor reto de mi vida: luchar para vivir. Me encontraba en mi mejor momento, tanto personal como profesional, y dos intrusos de tan sólo centímetros, se convirtieron en el eje de mi existencia. En chequeos de rutina con mi
ginecólogo este observó algo raro y me dijo: “linda, no te preocupes, deben ser calcificaciones”. Hagamos un estudio para salir de dudas. Como no me gustaba visitar a los médicos esperé varias semanas. El día del estudio, la Doctora me dijo: “no puedo darte detalles, pero ven a la 1:00PM a buscar los resultados y llévalos inmediatamente a tu médico.” En ese momento comenzó mi batalla contra la crónica de una muerte prácticamente segura. ¿Cómo decirles a mis padres, amistades, a mi pareja? Decidí guardar silencio. El médico dijo mastectomía radical. Ya se había revelado la verdad y todo listo para la cirugía, cuando, gracias a la negativa de mi hermano Manuel y mi primo Robert, busqué una segunda opinión, y se concordó quimioterapia antes de operar. ¿Podría ser madre, lo cual era un sueño? La respuesta; el tiempo es tu peor enemigo. El dolor, la frustración y los sentimientos encontrados fueron la orden del día, puesto que estaba enfocada en vivir. Fueron muchos los soldados que me acompañaron en esta batalla, por lo que puedo decir que soy una vencedora. Aprendí muchas cosas. La más importante, que el cáncer ya no es sinónimo de muerte, sino de lucha, y en esa lucha hay cuatro lecciones: fé en papito Dios, fuerza de voluntad, el amor de los seres
queridos y el propio, y por último y no menos importante, la confianza en el equipo médico. ¡Bendito sea Dios!, porque me dio cáncer en este tiempo y no
veinte años atrás.

VIRGINIA VÉLEZ

Mi nombre es Virginia Vélez, pero me dicen Giny. Tengo 45 anos, estoy casada con Johnny Rivera y tengo 4 hijos (gemelos de 23 anos- Ray & Vinny, Crystal de 19 y Tiarra de 10). El año pasado, luego de hacerme un Stereotactic y recibir los resultados, sentí que se me estaba derrumbando mi mundo. Simplemente, siempre le he tenido temor a la palabra “cáncer”, ya que nunca me había tocado de cerca. Nadie en mi familia había padecido de esta enfermedad. Pero le doy gracias a DIOS por enviarme en ese mismo día, un ángel que me visitó (AIDITA BABILONIA) y otra que me llamó (COQUI
MERCADO) que me dijeron las palabras para poder tranquilizarme y agarrarme de la mano de Dios y seguir mi lucha. Y gracias también a mi familia por su apoyo y comprensión.

LYANAMAR MEDINA FUENTES

Nací en Caracas, Venezuela hace 37 años y desde hace casi 5 vivo aquí en Puerto Rico. Hace 3 años y unos cuantos días, mis manos, con la timidez del miedo a no querer encontrar nada que perturbara mi paz y
la de mi familia, pero guiadas por el gran amor que Dios nos tiene, encontraron en mi seno izquierdo, un residente que se había instalado sin mi permiso, pero que con sus más de tres centímetros de largo y todos los receptores positivos, desestabilizaría mi mundo y me haría una persona nueva y mejor.

El día que recibí la noticia lloré mucho, pensé en mis 3 hijos pequeños, Leopoldo, Luis David y Fabiana, pensé en cuanto quería estar con ellos y verlos crecer y educarlos como personas de fe, y como seres humanos
de bien y provecho. Pensé en mi esposo que tanto y tanto quiero, en mi madre que me adora y a quien quiero con el alma, en mis hermanos que amo y son mis
panas, en mi familia, en mis queridos amigos. Pensé, ¿cómo puede estar ese tumor allí? Yo no estoy ni por casualidad en un grupo de riesgo, soy joven, tengo hijos que amamanté con amor, he sido sana siempre, no fumo, no, no, no, ¡simplemente no pertenezco a ese grupo!

¡Qué equivocada estaba! Pues yo, como un muy alto porcentaje de mujeres que no pertenecen al grupo de riesgo, pertenecemos a la parte más ancha de las estadísticas. Y sí, allí estaba con un mundo nuevo que se abrió ante mis ojos.

He conocido en la sala de quimioterapia y en la espera de las consultas, a unos seres tan valientes y felices - los pacientes de cáncer- y a unas súper mujeres – las enfermeras – que realmente hacen que el recibir el tratamiento, sea una parte muy amena de las pasantías por la carrera que te gradúa como “Sobreviviente”.

La experiencia no es fácil, el camino es largo, pero me ha tocado vivirlo y me ha convertido en una mejor persona, que agradece a Dios todos los días por las cosas buenas y no tan buenas que nos pasan, y con muchas ganas de regalar de la esperanza y la fortaleza que nunca me abandonaron y siguen aquí en mi corazón siempre.

MARÍA DEL PILAR GARCÍA ROJAS

Su familia y amistades la llaman cariñosamente
“Maripili”. Nació en Mayagüez hace 38 años y se crió en Corozal. Está casada con el Lcdo. Mario Pérez Acosta y es madre de Mario Víctor y de Sofía Alexandra, de 6 y 2 años, respectivamente. Maripili siempre se ha caracterizado por ser una persona emprendedora, llena de energía, a la que nada ni nadie detiene. Esto la ha llevado a desarrollarse en diferentes facetas, tanto en el sector público como privado. Sus logros como mujer,
profesional y empresaria son muchos, pero el más importante ha sido ganarle la batalla al cáncer. Su lucha comenzó hace más de un año, cuando fue diagnosticada con cáncer de seno; duro golpe para ella y su familia pues Maripili había gozado de excelente salud durante toda su vida. Recibió tratamiento médico por alrededor de ocho meses, periodo en el que dedicó
todas sus fuerzas a vencer esta terrible enfermedad. Gracias a su tenacidad, al apoyo de su familia y amistades y sobre toda al esfuerzo de seres humanos
extraordinarios que se han dedicado en cuerpo y alma a combatir esta terrible enfermedad, Maripili es hoy sobreviviente de cáncer. Sin embargo, muchas veces se pregunta cuál es el propósito ulterior de esta experiencia, más al final reconoce que el ser paciente y ahora sobreviviente de cáncer la ha ayudado a crecer como ser humano, a ser más espiritual y conservar la
calma ante la adversidad. Sus amigas le dicen que es una titana, pero ella humildemente reconoce que son Dios y su familia quienes la cargan y le dan fuerzas para seguir adelante. Hoy día, además de ser hija, esposa, madre abnegada, Maripili brinda apoyo a otros pacientes de cáncer y con mucho amor y fe reparte esperanza. Sus palabras; “NO PIERDAS LA FE, LUCHA, PELEA CON GARRAS Y DIENTES, AFÉRRATE A LA VIDA, DA LA BATALLA”, resuenan como eco en los corazones de todas las personas que ha tocado.

CARMEN SANTANA

Me llamo Carmen Santana, tengo 42 años. Un marido, hace 13 años, y dos hijos, Natalia Sofía de 12 años y Miguel José de 9. Siempre he sido una persona bien independiente, fuerte, activa y de mucha fe practicada. Trabajo como representante Médica o trabajaba. Siempre he hecho ejercicios, como bien, no fumo, tomaba socialmente y sólo había historial de cáncer en mis tías abuelas después de viejas. Un detallito, soy paciente de lupus y tiroides por lo cual en los últimos años se monitoreaba mi salud cada tres meses.

En mayo de 2005, voy a mi cirujano ya que había palpado una masa en el seno izquierdo y no es hasta el 1 de septiembre que se me diagnostica un cáncer invasivo en el seno izquierdo y los nódulos. Mi caso era raro y muchos de los estudios dieron negativo pero gracias a la perseverancia de mi cirujano dieron con el diagnóstico. No se porqué pero no tenía miedo, de hecho, cuando finalmente me dan el diagnóstico mi reacción fue qué hay que hacer para curarme. Sí me preocupaba mucho el sufrimiento que le iba ocasionar a mi familia, pero por experiencia, sé como se crece en
el sufrimiento y las bendiciones que esto trae. Siempre les hablé con la verdad a todos y no era tabú hablar del tema en casa. Tenía un cáncer curable y me dediqué a educarme de todas las formas posibles para poder
tomar las decisiones más correctas, de hecho, fui hasta la Mayo Clinic sólo para reconfirmar que todo lo que me habían dicho era correcto. Finalmente, se me hace una mastectomía bilateral, aunque no tenía en el seno derecho, decidí que me lo sacaran. La mastectomía no me dolió, ni lloré, ni tuve complicaciones, lo que sí tuve fue una multitud de familiares y amigos ayudándome y consintiéndome. Lo más grande fue ver amistades y familiares no creyentes rezando y hasta en misa, lo que me hizo sentir escogida por Dios para que mi enfermedad trajese tanto bien. Llegó la quimo, a esto si le tenía miedo y estaba bien ansiosa. La quimo fue para mí un proceso bien fuerte en todos los aspectos. Yo sentía que se me había envenenado el alma. Un día mi hijo me dijo: “Mamá a mi no me gusta esa quimo.” En esta etapa hasta mi fe se puso en duda. Perdí el cabello, esto no me molestó tanto ya que me compré una peluca fabulosa. En esta etapa se me fue toda la fuerza. Lloré lo que no había llorado y entiendo que no fue por la enfermedad ni la perdida de cabello y senos sino por los cambios químicos de los medicamentos. Pero como todo pasó y empecé a verlo como un proceso de limpieza que tienes que sacar todo lo malo para fuera para así poder crecer, sanar, hacerte más fuerte y amar más todo lo que la vida te ha dado. Como
cuando le hechas fertilizante a una flor al principio se marchita y se pone fea pero sólo para luego florecer en su mejor forma.

Actualmente, les mentiría si les digo que mi vida sigue igual, no soy la misma física ni espiritualmente. Pero no considero que estoy peor que antes simplemente
diferente; con experiencias y bendiciones diferentes. Creo que Dios hace todo en su justa perspectiva. Físicamente estaré más débil, pero espiritualmente estoy mucho más fuerte lo que me hace estar en balance y enfocarme en lo fuerte. En este proceso encontré las muestras de amor y solidaridad de mi familia, amigos y hasta desconocidos, lo cual me hace
sentir bien afortunada y en deuda con la vida. También aprendí que sólo en el sufrimiento se ve la grandeza y belleza de la vida; como en el beso de un hijo, la caricia de un esposo, un café, una ducha tibia, el mar, una oración a Dios, en fin, hoy miro a la vida de un modo diferente con vivencias más intensas que me hacen sentir más humana y por lo menos más cerca de Dios. Y
al igual que todos estoy viva, pero además tengo fuerzas y fe para luchar por lo que le doy gracias a Dios cada día.

EVELYN N. CRUZ OLIVERAS

Nació en el seno de una familia unida y muy querida
del pueblo de Corozal. Su infancia estuvo llena de experiencias positivas y de buenos ejemplos. Cursó estudios de Comercio en la Escuela Superior Emilio
R. Delgado de su pueblo natal. Completó Bachillerato en Ciencias Secretariales y en Administración de Empresas en este Recinto universitario, a cuyo equipo de trabajo se unió en el 1989. Evelyn se ha caracterizado por su humildad, sentido de servicio y humanidad. Refleja ante todos los que la conocemos calma, tolerancia y respeto. Su semblante tímido esconde su jocosidad y buen sentido del humor. Además de ser una colaboradora comprometida, es una madre abnegada para sus hijos, Edward Joel y Edgardo
Gabriel. Más recientemente, Evelyn es motivo de inspiración. En medio de la situación por las que atraviesa, nos ha animado a crear conciencia sobre la
importancia de la prevención del cáncer de seno. Su ejemplo de perseverancia, optimismo y fortaleza nos motiva a acompañarla, como a otros compañeros en esta jornada.